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Dieta por grupos de sangre

Dieta por grupos de sangre

Su tipo de sangre es la clave para todo el sistema inmunológico de su organismo. Controla la acción de los virus, bacterias, infecciones, sustancias químicas, estrés y todo tipo de invasiones y elementos que puedan influir o actuar en su sistema inmune. La naturaleza ha dotado a nuestro sistema inmunológico de métodos muy sofisticados para determinar si una sustancia en el organismo es o no extraña.

Los anticuerpos "contra-otro-tipo-de-sangre" son los más eficaces en nuestro sistema inmune y su capacidad para aglutinar las células sanguíneas de un tipo de sangre opuesta es sumamente poderosa. Los anticuerpos del tipo de sangre aparecen a menudo al nacer y alcanzan niveles casi adultos a los cuatro meses de edad. Se descubrió que algunos alimentos aglutinan las células de ciertos tipos de sangre (de una manera similar al rechazo), pero no de otros, lo cual significa que un alimento que puede ser perjudicial para un tipo de sangre puede ser beneficioso para las células de otro tipo de grupo sanguíneo.

Al ingerir alimentos se produce una clara simbiosis entre estos y su organismo, en forma de reacciones químicas, imprescindibles para su correcto funcionamiento. Esta reacción química es parte de su herencia genética, esto es debido a las proteínas llamadas lectinas. Estas proteínas, abundantes y diversas, se encuentran en los alimentos y tienen propiedades aglutinantes que afectan a la sangre. Las lectinas son utilizadas por los organismos de la naturaleza para atacarse entre sí. Nuestro sistema inmunológico, al igual que gran variedad de gérmenes y bacterias, sacan beneficio de esta proteína aglutinante. Un buen ejemplo de este mecanismo puede ser el caso de las células de los conductos biliares de nuestro hígado, que tienen lectinas en su superficie para ayudar a capturar bacterias y parásitos. A su vez, dichas bacterias y otros microbios también tienen lectinas en su superficie, que son utilizadas para poder adherirse a la superficie de mucosas y similares de nuestro organismo, en este caso. Con las lectinas en los alimentos ocurre un tanto de lo mismo, cuando se ingiere un alimento que contiene lectinas incompatibles con tu antígeno de la sangre, esas lectinas atacan un órgano o sistema orgánico (riñones, hígado cerebro, estómago) y comienzan a aglutinar las células en esa zona. Algunas lectinas de los alimentos tienen características muy similares a ciertos antígenos de la sangre, lo cual las convierte en adversarios entre sí.

Una vez que la proteína lectina intacta se instala en algún lugar del organismo, literalmente tiene un efecto destructivo sobre las células de esa área, las aglutina las e intenta destruirlas, como si ellas también fueran cuerpos extraños. Esta aglutinación provoca el síndrome de intestino irritable o de cirrosis hepática, o bien bloquea la irrigación sanguínea renal por nombrar solo algunos de los efectos.

Intolerancias Alimentarias

Estas pueden apreciarse de inmediato, a las pocas horas de la ingesta o hasta dos días después.

Los síntomas más comunes son:

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